Si una call es el derecho a comprar a un precio fijo, una put es lo contrario: el derecho a vender a un precio fijo, sin importar cuánto haya caído la acción.
Suena a instrumento para pesimistas. Y lo es, en parte. Pero su uso más extendido no es apostar a que algo baje: es proteger lo que ya tienes de que baje. Una put se parece bastante más a un seguro que a una apuesta.
Qué compras exactamente
Una put te da derecho a vender una acción al precio de ejercicio —el strike— hasta la fecha de vencimiento. Pagas una prima por ese derecho, y como en cualquier opción, es un derecho y no una obligación: si no te conviene, no lo usas.
La mecánica del valor es la inversa de la call. Cuanto más cae la acción por debajo del strike, más vale tu derecho a vender por encima del mercado. Si la acción sube, tu put se va quedando sin sentido, porque nadie necesita el derecho a vender a 50 algo que ya vale 60.
Como con las calls, los precios se citan por acción y se compran por contrato de 100 acciones. Una put a 3 dólares cuesta 300.
Las dos partes
Marta cree que XYZ, que cotiza a 50, se va a mantener o subir. Diego cree que va a caer.
Marta le vende a Diego una put de strike 50 y cobra 2 dólares por acción, 200 por el contrato.
Si XYZ cae a 40, Diego tiene derecho a vender a 50 algo que vale 40: su put lleva 10 dólares por acción de valor real dentro. Si XYZ se queda en 50 o sube, la put vence sin valor y Marta se queda los 200.
Quien compra una put busca beneficio en la caída, o protección. Su pérdida máxima es la prima. Su beneficio crece a medida que la acción baja, y el máximo teórico llega si la acción se va a cero.
Quien vende una put cobra prima y acepta la obligación de comprar la acción al strike si le asignan. Es una posición que gana cuando no pasa nada, y que puede doler cuando pasa mucho.
Un ejemplo completo
XYZ cotiza a 60. Diego compra una put de strike 60 por 3 dólares por acción, 300 el contrato. Marta la vende y cobra esos 300.
Si XYZ cae a 45. La put vale 15 por acción. Diego gana 15 − 3 = 12 por acción, 1.200 por contrato. Marta se queda la prima, pero tiene que comprar a 60 algo que vale 45: pierde 15 por acción y cobró 3, así que su pérdida neta es de 1.200. Lo que gana uno lo pierde el otro, menos comisiones.
Si XYZ sube a 64. La put vence sin valor. Diego pierde los 300 enteros. Marta se queda los 300 y no tiene que hacer nada.
Fíjate en la asimetría, que es la misma que en las calls pero girada: Diego arriesga poco y puede ganar mucho si el desplome llega; Marta gana poco de forma frecuente y puede perder bastante de forma ocasional.
Comprar una put no es vender en corto
Esta confusión es habitual y la diferencia importa.
Vender en corto una acción significa pedirla prestada y venderla, con la esperanza de recomprarla más barata. Tu pérdida potencial no tiene techo: si la acción se dispara, sigues debiendo esa acción. Además pagas intereses por el préstamo y puedes verte forzado a cerrar.
Comprar una put te da una exposición a la baja parecida, pero con la pérdida acotada a la prima. Si te equivocas del todo, pierdes lo que pagaste y ahí acaba. No hay llamada de margen, no hay préstamo, no hay riesgo ilimitado.
El precio de esa tranquilidad es doble: pagas una prima por adelantado, y tienes una fecha límite. Un corto puede esperar indefinidamente; una put, no.
Para qué se usan de verdad
Tres usos, y solo el primero es especulativo.
Apostar a la baja. La forma más directa de posicionarse contra una acción con riesgo acotado.
Proteger una cartera. Tienes acciones y compras puts sobre ellas. Si caen, la put gana valor y compensa parte del daño. Es la protective put, y funciona exactamente como un seguro: pagas una prima que no recuperas si nada malo pasa.
Comprar más barato de lo que cotiza. Vendes una put al precio al que te gustaría comprar, con el efectivo apartado. Si baja hasta ahí, compras con la prima como descuento. Si no baja, te quedas la prima. Es la cash secured put.
Lo que ganas y lo que aceptas
A favor: riesgo limitado a la prima, exposición bajista sin las servidumbres del corto, cobertura eficaz para carteras, y apalancamiento con menos capital que una posición directa.
En contra: pueden vencer sin valer nada, y es el desenlace más común. El paso del tiempo te resta cada día. Y puedes tener razón sobre la caída y aun así perder, si llega demasiado tarde o es demasiado leve.
Y para quien vende: la prima cobrada es tentadora y el riesgo es real. Si la acción se hunde, compras al strike de todos modos. Vender puts sin el efectivo apartado detrás es una forma rápida de tener un problema.
Por dónde seguir
- Qué mueve el precio de una opción: los seis factores, incluidos los dos que casi nadie mira.
- Las griegas: delta, gamma, vega y theta: qué mide cada una y cuáles te ayudan cuando compras una put.
- De qué está hecho el precio de una opción: valor intrínseco y extrínseco, ITM, ATM y OTM.
- Estrategias con opciones put: bear put spread, straddle, strangle y collar.
- Cómo leer una cadena de opciones.
Y como siempre, la parte que no cuesta dinero: coge una fecha pasada en la que el mercado cayó, monta una put con los precios reales de ese día y avanza sesión a sesión. Ver cómo se comporta una cobertura durante una caída de verdad enseña más que cualquier explicación de cómo debería comportarse.
