Protective put: cuánto cuesta dormir tranquilo

Comprar acciones y comprar una put sobre ellas. Es un seguro, con todo lo que eso implica: te cubre en el desastre y te cuesta dinero cada año en que el desastre no llega.

Portada del artículo sobre fondo lila con la marca Tickerback, la sección Estrategias y el rótulo «The price of sleeping well».

Tienes acciones y te preocupa una caída fuerte. No quieres venderlas, porque a largo plazo crees en ellas, pero tampoco quieres comerte un desplome del 40 %.

Compras una put sobre esas acciones. Eso es una protective put, y la analogía con un seguro no es una metáfora perezosa: es exactamente cómo funciona.

Cómo se comporta

Tienes 100 acciones de XYZ, compradas a 60. Compras una put de strike 55 y pagas 2 dólares por acción, 200 el contrato.

Si XYZ sube a 75. Ganas 15 por acción en las acciones. La put vence sin valor y pierdes los 200. Resultado neto: 13 por acción. Has pagado 2 por una protección que no necesitaste.

Si XYZ se queda en 60. No ganas nada en las acciones y pierdes la prima. Menos 2 por acción.

Si XYZ se hunde a 35. Pierdes 25 por acción en las acciones. Pero tu put te deja vender a 55, así que recuperas 20 por acción. Sumando la prima pagada, tu pérdida neta es de 7 por acción en lugar de 25.

Ahí está el valor. En el escenario malo, la protección convierte un desastre en un disgusto.

Lo que estás comprando de verdad

Un suelo. Por debajo del strike, tu pérdida deja de crecer. Da igual que la acción caiga a 30, a 20 o a cero: tu derecho a vender a 55 sigue en pie.

Y lo que pagas por ese suelo es concreto y recurrente: la prima, cada vez que renuevas la cobertura. Si compras puts todos los meses durante un año y no hay ninguna caída relevante, has pagado doce primas a cambio de nada tangible. Exactamente como el seguro del coche.

Esa es la parte que la gente no calcula bien. Una protección permanente sale caro. Si el coste anual de las puts se come una parte grande de lo que esperas ganar con las acciones, quizá el problema no es la cobertura, sino el tamaño de la posición.

Cómo elegir el strike

Aquí es donde se decide casi todo, y es una decisión de cuánto quieres pagar.

Un strike cerca del precio actual protege desde el primer euro de caída, pero la prima es alta. Un strike más abajo es más barato y deja una franja de pérdida sin cubrir: te protege del desastre, no del bache.

La segunda opción es la que tiene más sentido para la mayoría, y por un motivo de fondo. La protective put no está pensada para eliminar la volatilidad normal de tener acciones, que es el precio de estar en el mercado. Está pensada para que un evento extremo no te obligue a vender en el peor momento.

Sobre el plazo: cuanto más largo, más caro en términos absolutos, pero más barato por día de cobertura. Las puts cortas renovadas continuamente suelen acabar costando más que una put larga, porque el deterioro se acelera al final y lo pagas una y otra vez.

Cuándo tiene sentido y cuándo no

Encaja cuando tienes una posición que no quieres deshacer —por fiscalidad, por convicción, o porque es una parte grande de tu patrimonio— y hay un motivo concreto para temer una caída: una publicación de resultados, una decisión regulatoria, un periodo que te resulta especialmente incierto.

No encaja como estado permanente sin cálculo. Cubrir todo, todo el tiempo, es una forma cara de tener menos acciones. A veces la respuesta honesta no es comprar puts, sino vender una parte de la posición.

Y ojo con el momento de comprarla. Cuando el miedo ya está en el mercado, la volatilidad implícita está alta y las puts están caras justo cuando más te apetece comprarlas. Contratar el seguro con el incendio empezado siempre sale mal. Lo explicamos en este artículo.

Una variante que abarata la cobertura

Si la prima te parece alta, existe el collar: compras la put protectora y a la vez vendes una call de strike superior. Lo que cobras por la call financia total o parcialmente la put.

El precio de esa rebaja es que renuncias a la subida por encima del strike de la call. Te quedas con un rango: protegido por abajo, con techo por arriba. Para quien solo quiere atravesar un periodo incierto sin sustos, suele ser un intercambio razonable. Lo desarrollamos en estrategias con opciones put.

Verlo en una caída de verdad

Esta estrategia solo se entiende viéndola funcionar en un mercado que cae, y esos mercados ya ocurrieron.

Elige un periodo de corrección fuerte del pasado, monta la posición completa —acciones más put— con los precios reales de aquellos días y avanza sesión a sesión. Y hazlo después con un periodo tranquilo, para ver el otro lado: doce meses pagando primas sin que pase nada.

Las dos mitades juntas son la estrategia. Mirar solo la primera te hace pensar que las coberturas son gratis; mirar solo la segunda, que son un desperdicio.

Si vienes de cero, empieza por qué es una opción put.

Practica sin arriesgar

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