Cómo leer una cadena de opciones sin perderte

Quien opera acciones mira una cotización. Quien opera opciones mira una parrilla con cientos de contratos. Te explicamos qué columnas importan y cuál conviene ignorar.

Portada del artículo sobre fondo verde con la marca Tickerback, la sección Opciones y el rótulo «Four columns that matter».

Para comprar una acción basta un número: su precio. Para comprar una opción hay que leer una parrilla con decenas o cientos de contratos, ordenados por vencimiento y por precio de ejercicio. Eso es una cadena de opciones, y la primera vez abruma.

La buena noticia es que solo importan cuatro columnas, y una de las que parece importante no lo es.

Cómo está montada la tabla

Antes de mirar números, conviene entender la disposición, porque casi todas las plataformas usan la misma y nadie la explica.

Las calls van a la izquierda, las puts a la derecha, y los strikes en la columna central. Cada fila es un precio de ejercicio, y a sus dos lados tienes los datos de la call y de la put de ese mismo strike.

Está pensado así para que puedas comparar de un vistazo lo que cuesta el derecho a comprar y el derecho a vender al mismo nivel. Cuando te acostumbras, la fila central funciona como eje: a la izquierda, cuanto más abajo, más caro; a la derecha, al contrario.

Arriba hay un selector de vencimiento. Cada vencimiento tiene su propia parrilla completa de strikes, así que lo que ves es solo una porción de todos los contratos que existen sobre esa acción.

Una cadena mínima

XYZ cotiza a 50 dólares. Recortado a lo esencial, un tramo de su cadena se ve así:

Strike Last Bid Ask Volumen Interés abierto
51 0,50 0,30 0,50 1.000 50
50 2,00 1,80 2,00 3.000 1.000
49 2,60 2,60 2,80 50 5

Cada fila es un contrato distinto, con su propio precio y su propia liquidez. Todos sobre la misma acción y el mismo vencimiento.

Verás también una columna con el símbolo del contrato, algo parecido a .XYZ240119C50. Es el identificador único: codifica el subyacente, el vencimiento, el tipo —C de call, P de put— y el strike. No hace falta descifrarlo a mano, pero sirve para asegurarte de que estás operando el contrato que crees, sobre todo cuando hay varios vencimientos abiertos a la vez.

Bid y Ask: los precios que sí puedes usar

Bid es el precio al que puedes vender. Ask, el precio al que puedes comprar. Siempre en ese orden y siempre en tu contra: compras caro y vendes barato.

La diferencia entre los dos se llama spread, y en opciones puede ser considerable. Mira el strike 51: bid 0,30 y ask 0,50. Compras a 0,50 y, si te arrepintieras un segundo después, venderías a 0,30. Has perdido el 40 % sin que la acción se haya movido.

Eso no es una anécdota, es un coste real que se paga en cada entrada y cada salida. En contratos poco negociados puede ser mayor que la ganancia que buscabas.

Last: la columna que engaña

Last es el precio de la última operación cerrada en ese contrato. En acciones, ese dato es útil: si la última transacción fue hace tres segundos, aproxima bien el valor actual.

En opciones no sirve para eso, y conviene entender por qué. El valor de un contrato cambia cuando se mueve la acción subyacente, aunque nadie haya negociado ese contrato concreto. Puedes estar mirando un Last de hace cuatro horas, cuando la acción cotizaba dos dólares más abajo.

Fíjate en el strike 49 de la tabla: Last 2,60, pero el ask está en 2,80. Si compras, pagas 2,80. El 2,60 es historia.

Regla práctica: mira bid y ask, ignora Last.

Volumen e interés abierto: cuánta gente hay ahí

Se confunden a menudo y miden cosas distintas.

Volumen son los contratos negociados hoy. Se reinicia cada sesión.

Interés abierto son las posiciones que siguen vivas en el mercado, acumuladas. No se reinicia: sube cuando se abren posiciones nuevas y baja cuando se cierran.

Juntos te dicen si vas a poder salir. Vuelve al strike 49: interés abierto de 5. Cinco contratos abiertos en todo el mercado. Entrar es fácil, porque siempre hay alguien dispuesto a venderte. Salir con prisa, en cambio, puede significar aceptar el precio que te ofrezcan, que no será bueno.

El strike 50, con 1.000 de interés abierto y 3.000 de volumen, es otra historia: hay mercado en las dos direcciones.

Esto se pasa por alto constantemente, y es el motivo de una frustración muy común: la posición va bien, quieres cerrar, y descubres que no hay nadie al otro lado al precio que marca la pantalla.

Elegir vencimiento y strike

Una cadena completa tiene varios vencimientos, cada uno con su lista de strikes. Son dos decisiones separadas.

El vencimiento define cuánto tiempo te das. Más lejano es más caro y más lento de perder valor; más cercano es más barato y se deteriora más rápido. Ese deterioro tiene nombre y artículo propio: time decay y theta.

El strike define a qué apuestas exactamente y cómo se reparte el precio del contrato entre valor real y expectativa. Lo desarrollamos en de qué está hecho el precio de una opción.

Una cosa que despista al principio: en las calls, cuanto más bajo es el strike, más caro es el contrato. Un derecho a comprar más barato vale más. En las puts es al revés: cuanto más alto el strike, más cara. Tiene lógica, pero cuesta el primer día porque va al revés de como se leen los precios en casi todo lo demás.

Un orden de lectura que funciona

El error habitual es intentar abarcar la pantalla entera de golpe. Funciona mejor responder una pregunta cada vez, y siempre en el mismo orden:

Paso Qué decides
1. Subyacente Qué acción estás analizando
2. Vencimiento Cuánto tiempo te das. Es la decisión menos corregible
3. Tipo Call, put o una combinación
4. Liquidez Descarta los strikes con interés abierto ridículo
5. Bid y Ask Cuánto cuesta entrar y salir de los que quedan
6. Strike Cuál encaja con el movimiento que esperas
7. Griegas Cómo se comportará ante cambios de precio, tiempo y volatilidad

Fíjate en que la liquidez va antes de elegir el strike, no después. Elegir el contrato que parece barato y descubrir luego que nadie lo negocia es el orden equivocado, y es el que sigue casi todo el mundo.

El paso 7 solo aparece en algunos formatos de cadena, y las griegas en sí están explicadas aquí.

Practicarlo con cadenas reales

Leer una cadena es una habilidad mecánica: se coge en un rato de práctica y no se olvida. Lo que ayuda es hacerlo con cadenas de verdad, no con ejemplos de tres filas como el de aquí arriba.

Reconstruye la cadena de un subyacente en una fecha pasada, con los precios y los spreads que existían realmente ese día. Localiza los strikes con interés abierto alto, mira cuánto se ensancha el spread al alejarte del dinero y comprueba qué habría costado entrar y salir. Ese ejercicio, repetido cuatro o cinco veces, convierte la parrilla en algo que se lee de un vistazo.

Para el contexto general, vuelve a qué es una opción call o qué es una opción put.

Practica sin arriesgar

Sigue practicando en Tickerback

Usa datos históricos para comprobar cómo habría evolucionado una estrategia antes de arriesgar capital real.

Abrir aplicación