Montas las patas en la Option Chain y te vas a la pestaña Strategy. Ahí ves lo que acabas de construir, y también puedes seguir añadiendo: Strategy lleva una cadena integrada, así que pulsas Bid o Ask sin salir de la pantalla.
Es el paso que más gente se salta y el que evita más disgustos. Una estructura de cuatro patas puede parecer razonable en la cadena y tener una pérdida máxima que no estabas dispuesto a asumir. Aquí se ve en dos segundos.
Las dos líneas del gráfico
Lo primero que conviene entender es que hay dos curvas, no una, y dicen cosas distintas.
Al vencimiento, la línea continua. Es lo que valdrá tu posición el día que expiren los contratos. Tiene esquinas: tramos rectos y codos justo en los strikes. Ya no queda tiempo, así que cada opción vale exactamente su valor intrínseco y nada más.
Hoy, la línea discontinua. Es lo que valdría si cerraras ahora mismo. Es suave, redondeada, sin esquinas, porque todavía queda tiempo y ese tiempo tiene precio.
Y aquí está lo más didáctico de toda la pantalla: la distancia entre las dos líneas es el valor temporal que aún queda dentro de la posición. A medida que avanzas fechas, verás la curva de "Hoy" acercarse a la del vencimiento hasta pegarse a ella. Eso es el time decay dibujado, y verlo una vez vale más que leerlo cinco.
Un detalle honesto: la línea de "Hoy" es una estimación calculada con un modelo, Black-Scholes, a partir de las primas históricas reales de la fecha seleccionada. La del vencimiento es aritmética pura. Así que la primera es una aproximación muy buena, no un dato observado.
Los cuatro números
Al lado del gráfico tienes el resumen. Con un ejemplo concreto se entiende mejor: un iron condor sobre MSFT, con put comprada en 335 y vendida en 340, call vendida en 475 y comprada en 480.
Crédito o débito neto. Si es crédito, cobras al abrir; si es débito, pagas. En el ejemplo, un crédito de 1.200 dólares que entran de entrada.
Beneficio máximo. Lo mejor que puede pasar. En una estructura de crédito como esta suele coincidir con el crédito cobrado: 1.200. A veces verás Unlimited, y eso significa que no hay techo, típico de una call comprada suelta.
Pérdida máxima. Lo peor que puede pasar. En el ejemplo, 3.800. Este es el número que hay que mirar primero, y casi todo el mundo mira el de arriba.
Breakeven. Los puntos a partir de los cuales empiezas a ganar. Aquí hay dos, 338,80 y 476,20, porque la estructura tiene dos lados. Sale de restar y sumar el crédito por acción a los strikes vendidos: 340 − 1,20 y 475 + 1,20.
Ese último cálculo merece un segundo de atención, porque explica algo que no es obvio: la prima que cobras te da un margen de error. Sin ella, cualquier movimiento por encima de 475 te haría perder. Con ella, tienes 1,20 de colchón.
Cómo leerlo antes de operar
Tres preguntas, en este orden, y el orden importa:
¿Aguanto la pérdida máxima? No la probable, la máxima. Si la respuesta honesta es que no, la posición es demasiado grande y no hay más que hablar.
¿Dónde están los breakeven y me parecen alcanzables? Mira el rango entre ellos y pregúntate si el subyacente se queda ahí con comodidad o si es un rango estrecho que cualquier noticia rompe.
Y solo entonces, ¿cuánto puedo ganar? Es el número que menos informa, porque es el que ocurre en el mejor de los casos.
El bloque Risk / Reward resume estas mismas cifras de forma compacta. Y la manera correcta de leer una rentabilidad aquí es beneficio contra pérdida máxima: en el ejemplo, 1.200 frente a 3.800 es un 31,6 %.
Esa elección es la correcta y conviene entender por qué. En una estructura de crédito como esta no inviertes nada: cobras 1.200 al abrir. Si dividieras el beneficio por el capital invertido estarías dividiendo por cero, y el número no significaría nada. Lo que sí tienes es capital en riesgo, y medir contra eso responde a la única pregunta que importa: cuánto puedo ganar comparado con cuánto puedo perder.
Si vienes de otras herramientas, ojo con esto. Algunas calculan la rentabilidad sobre la prima cobrada y sacan cifras espectaculares, del estilo de un 100 %, para una operación que en realidad rinde el 31,6 %. No es lo mismo y la diferencia no es pequeña.
Las patas activas y sus griegas
Debajo tienes Legs activas, cada una con su tipo, strike y precio de entrada, y con sus griegas: delta, gamma, theta, vega y rho.
Verlas por separado es útil, pero el truco está en mirarlas juntas. Suma las delta de todas las patas y tienes tu exposición direccional neta. Si esa suma está cerca de cero, tu posición no apuesta por la dirección, sino por otra cosa: normalmente por que no pase nada. Es exactamente el caso del iron condor, y por eso decimos que no es una estrategia neutral sino una posición corta en volatilidad.
Haz lo mismo con theta y sabrás si el tiempo trabaja a tu favor o en tu contra.
Dos detalles que conviene no pasar por alto. Si incluyes una pata de acciones, entra en el payoff y en el riesgo como cualquier otra: cambia el gráfico de forma lineal y debe aparecer en Risk / Reward. Y si la estructura queda descubierta, verás un aviso de posición naked. No lo ignores: ahí es donde la pérdida máxima puede salir como ilimitada. Si las griegas te suenan a chino, ese artículo las explica sin matemáticas.
Guardar y reutilizar
Cuando tengas una estructura que quieras conservar, va a la Biblioteca con nombre. Con cuenta se guarda en la nube; como invitado, en local.
Un aviso que conviene saber antes de descubrirlo por las malas: cargar una estrategia guardada reemplaza las operaciones activas. Si tenías algo montado y sin guardar, se va. Guarda primero, carga después.
El hábito que merece la pena
Pasa por Strategy antes de abrir la posición, no después.
Suena obvio y casi nadie lo hace, porque en la Option Chain la operación ya está a un clic y da pereza cambiar de pestaña. Pero mirar la pérdida máxima antes cambia decisiones: hay estructuras que uno deja de montar en cuanto ve el número, y esas son precisamente las que había que dejar de montar.
Si vienes de cero, empieza por tu primer backtest en Tickerback.
