Qué es un backtest honesto y por qué la mayoría no lo son

Casi cualquier estrategia se puede hacer brillar sobre datos pasados. Los cuatro errores que producen resultados espectaculares en el histórico y decepcionantes en real.

Portada del artículo sobre fondo dorado con la marca Tickerback, la sección Educación de mercado y el rótulo «The past is easy to flatter».

Probar una idea sobre datos pasados es lo más sensato que puedes hacer antes de arriesgar dinero. También es lo más fácil de hacer mal, y de una manera que no se nota: el backtest sale precioso, y en real no funciona.

No suele ser mala fe. Son cuatro errores concretos, y conviene reconocerlos.

1. Mirar solo a los supervivientes

Si coges las empresas que hoy están en el índice y pruebas una estrategia sobre sus últimos diez años, ya has hecho trampa sin querer.

Esas empresas están hoy en el índice porque les fue bien. Las que quebraron, se hundieron o fueron excluidas no aparecen en tu lista. Has probado la estrategia sobre una muestra elegida por su buen resultado posterior.

Es el sesgo de supervivencia, y solo con eso ya se pueden inflar los resultados de forma notable. La corrección es usar la composición que el índice tenía en cada momento del pasado, no la de hoy.

2. Usar información que entonces no existía

El más traicionero, porque se cuela por rendijas pequeñas.

Ocurre cuando tu estrategia toma una decisión con un dato que en esa fecha todavía no estaba disponible: un resultado empresarial publicado semanas después, una cifra macro revisada más tarde, un precio de cierre para una decisión que se tomaba a media sesión.

Un ejemplo típico y difícil de ver: comprar al precio de apertura basándote en una señal calculada con el cierre de ese mismo día. Cuadra en la hoja de cálculo y es imposible en la realidad.

La prueba para detectarlo es preguntarse, para cada dato que usa la estrategia: ¿estaba esto disponible en ese instante, y con este valor? Muchas series se revisan después.

3. Ajustar la estrategia hasta que el pasado le encaje

Pruebas una media de 20 sesiones y va regular. Pruebas 22 y mejora. Pruebas 23 y mejora más. Te quedas con 23.

Acabas de describir el pasado, no de encontrar una regla. Con suficientes intentos siempre aparece una combinación de parámetros que habría funcionado, igual que siempre se puede trazar una línea que pase por todos los puntos que ya conoces.

La señal de alarma es la fragilidad: si cambiando 23 por 21 el resultado se desmorona, no has encontrado nada. Una regla que solo funciona con un número exacto es casi siempre casualidad.

El antídoto habitual es reservar un periodo que no usas para ajustar, y probar allí al final, una sola vez. Si el resultado se cae, se cae de verdad.

4. Olvidar lo que cuesta operar

El backtest asume que compras al precio que marca la pantalla. La realidad cobra peaje en cada operación:

  • El spread entre bid y ask, que en opciones poco líquidas es grande.
  • Las comisiones.
  • El deslizamiento: el precio al que realmente te ejecutan, que no es el que viste.

Una estrategia con ventaja pequeña y muchas operaciones puede ser rentable sobre el papel y perder dinero en cuanto incluyes estos costes. Y cuantas más operaciones haga, más sensible es.

En opciones esto pesa aún más, porque los spreads son anchos y las estructuras de varias patas multiplican los cruces.

Cómo es un backtest en el que se puede confiar

No es más complicado, solo más honesto:

Incluye lo que no sobrevivió. Los datos deben reflejar lo que existía entonces, no lo que existe hoy.

Usa solo información disponible en ese instante. Si la decisión se tomaba a las 10:00, solo vale lo que se sabía a las 10:00.

Reserva un periodo intacto para la prueba final, y acepta el resultado que dé.

Descuenta los costes reales, con el spread que había ese día, no una estimación optimista.

Cuenta los periodos malos. No mires solo el resultado total: mira cuál fue la peor racha, cuánto duró y si la habrías aguantado. Casi todas las estrategias abandonadas se abandonaron durante una mala racha estadísticamente normal.

Y aun así

Un backtest honesto no predice el futuro. Dice cómo se habría comportado una idea en las condiciones que efectivamente ocurrieron, que no tienen por qué repetirse.

Eso sigue siendo enormemente útil. Sirve para descartar ideas malas de forma barata, para conocer la forma de los resultados antes de vivirla con dinero, y sobre todo para saber cuánto dolor trae asociado una estrategia antes de comprometerse con ella.

Lo que no sirve es para convencerse. Si te encuentras retocando parámetros hasta que la curva sube, ya no estás probando una idea: estás dibujando.

Si quieres empezar por lo básico de opciones, mira qué es una opción call o qué es una opción put.

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